
Michel Descombey ha sido asesinado

Su muerte comenzó entre los meses de septiembre y octubre de 2009, cuando Teresa Vicencio, Sergio Ramírez Cárdenas y Carmen Bojórquez, burócratas de élite del Instituto Nacional de Bellas Artes, con la connivencia de Consuelo Sáizar Guerrero, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, implementaron acciones que condujeron al cese definitivo del subsidio institucional que recibía irregularmente Ballet Teatro del Espacio, la agrupación artística que Descombey dirigió, siempre al lado de su compañera, Gladiola Orozco, desde finales de los años setenta.
► Ver análisis del conflicto. Artículo de la crítica Analía Melgar, publicado en Letras Libres.
Ballet Teatro del Espacio fue el proyecto de vida de Michel Descombey. A él dedicó sus mejores años, lo más granado de su impulso creador.
► Semblanza de Ballet Teatro del Espacio editada por la propia compañía.
De lo que era un taller mecánico, en plena Zona Rosa, construyó un teatro ejemplar, en el que se estrenaron espectáculos coreográficos que cambiaron la faz de la danza escénica mexicana de los años noventa.
El cese del subsidio significó el fin de la compañía y la muerte paulatina de Michel Descombey.
El maestro vivió sin vivir estos dos últimos años. Luchador infatigable, intentó abordar la experiencia de un curso de escritura autobiográfica, a través del cual poder sintetizar la fertilidad de décadas consagradas a la apuesta del arte como medio para liberar la conciencia del individuo frente a la enajenación del sistema.
Pero el Sistema es persistente. Ballet Teatro del Espacio y su sede, el Teatro Espacio Cultural, en el que al menos tres generaciones de espectadores nos formamos en el amor a la danza, desaparecieron. En su lugar, en el número 218 de la calle de Hamburgo, hay un estacionamiento.
En los ámbitos de lances de esplendor, donde bailarines se hicieron a sí mismos obra de arte para propiciar la revelación, la gracia, en la mente de espectadores que por esta vía nos apartábamos del sentido común de la existencia –que marca obedecer, consumir y acumular-, para confrontar las preguntas al respecto de qué nos hace ser lo que somos y hasta dónde podemos llegar a serlo, hoy funciona uno de los negocios más estériles de las grandes ciudades.
El maestro Descombey no consideró terminado su teatro hasta colocar, en un umbral significativo, entre el patio de butacas y la zona de escenario, un letrero claro, hecho en blanco y negro, en el que se expresaba su divisa, la frase lapidaria de Mijail Bakunin: “Es intentando lo imposible como el hombre ha logrado hacer siempre lo posible…”.
Fiel a su credo, Michel Descombey intentó algo que parecía posible para salvar a su compañía del recorte presupuestal definitivo: invitó a Consuelo Sáizar y a Teresa Vicencio a presenciar, en la sede del Ballet, un programa especial, realizado sólo para ellas. Sabía que las funcionarias desconocen la danza y por tanto ignoraban el trabajo que el Ballet había desarrollado sin cesar durante 40 años. Pensó, con la ingenuidad de quien se dirige hacia el cadalso, que ellas serían sensibles a los argumentos del arte y podrían recapacitar su decisión de acabar con la compañía.
Por supuesto, ambas empleadas del Estado Mexicano, que reciben altísimos sueldos y gozan de suculentas prebendas por dirigir los destinos del arte y la cultura nacional, ignoraron a Michel Descombey. El hombre que había recibido la distinción de Caballero de las Artes y las Letras de manos de André Malraux, que había merecido también la Orden del Águila Azteca, la más alta condecoración que nuestro país otorga a un extranjero que con su labor enaltece nuestro ser nacional; el hombre que no cesó de trabajar un solo día con tal de ver a un México un poco más emancipado de taras y controles, no fue atendido por las mentadas burócratas: lo posible se tornó imposible merced a la soberbia, la indolencia, la irresponsabilidad y corrupción.
Michel Descombey fue asesinado con la muerte del Ballet Teatro del Espacio, y ambas desapariciones deben agregarse al saldo rojo de la administración calderonista que ha enlutado al país, sumergiéndolo en una era de miedo, oscuridad e incertidumbre.
A Michel Descombey lo asesinó la administración que acabó con el patrimonio cultural que él y muchos otros artistas – bailarines, coreógrafos, creadores de disciplinas concomitantes a la danza- habían erigido con esmero, fe y visión.
Una labor de cuatro décadas, realizada en gran parte y justamente con los impuestos de los ciudadanos, que era patrimonio decisivo para las generaciones que aún podrían ser la esperanza de un país mejor, fue destruida de un plumazo.
Los verdugos de este acervo y de este artista, impunemente y sin vergüenza, de seguro se colocarán junto al féretro del maestro Descombey, fingiendo una mueca parecida al displacer.
Lo mismo ocurrirá con varias personalidades de la danza, que con su silencio cómplice, o franca actitud cómplice, contribuyeron a favorecer el golpe contra Ballet Teatro del Espacio.
Porque Descombey y su proyecto también fueron víctimas de la pasiva sumisión de la comunidad mexicana de la danza, que se caracteriza de antaño por su inacción, su falta de pensamiento crítico y su vetusta mezquindad.
En octubre de 2009 comenzó a morir irremediablemente el maestro Michel Descombey. Un artista completo. Un hombre excepcional. Nació en Francia, pero ese es un dato irrelevante, porque amó a México como el que más y todo lo que hizo estuvo dirigido a sostener puertas abiertas para la fundación del Ser, en la decisión de cada individuo inspirado por el arte.
Michel Descombey fue un poeta que se expresó a través de creaciones coreográficas, en complicidad con la imaginación de sus bailarines.
► Ensayo “El coreógrafo”, escrito por Michel Descombey para Revista DCO, 2009.
El Maestro dejó de existir corporalmente. De nosotros, quienes lo conocimos y fuimos contagiados por su potencia de utopía, depende revivir su legado, revertir la oscura noche que lo fue minando hasta matarlo.
12:53 AM | Filed Under | 0 Comments
La danza autónoma

Por Gustavo Emilio Rosales
"Cómo cambia la vida. Y cuán velozmente se modifica lo que algún día consideramos nuestra ilusión más entrañable. Y, sin embargo, los recuerdos pueden ser tan fuertes... Parece como si las imágenes que alimentan la nostalgia tuvieran tan sólo algunas semanas de ser acuñadas: poseen aún olor, temperaturas, motivan emociones que afortunadamente no se han ido. Me veo, por ejemplo...".
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6:01 PM | Filed Under | 0 Comments
Mensaje del Día Internacional de la Danza 2011
Pienso que la danza celebra lo que nos hace humanos.
Al danzar usamos, de una forma muy natural, los mecanismos de nuestro cuerpo y todos nuestros sentidos para expresar regocijo, tristeza... todo aquello que nos importa.
La gente siempre danzó para celebrar los momentos cruciales de la vida y nuestros cuerpos portan la memoria de todas las experiencias humanas posibles.
Podemos danzar solos y podemos danzar en colectivo. Podemos compartir lo que nos une y lo que nos diferencia.
Para mí, danzar es un llevar a cabo el pensamiento. Por medio de la danza podemos hacer que las ideas más abstractas encarnen y nos revelen lo que no podemos ver, lo que no podemos nombrar.
La danza es un vínculo entre personas y conecta el cielo y la tierra: llevamos el mundo en nuestros cuerpos.
Pienso que, en un sentido profundo, cada danza es parte de una inmensa totalidad: una danza que no tiene principio ni fin.
Anne Teresa De Keersmaeker
Fotos: Gerard Uferas
8:18 AM | Filed Under | 0 Comments
Un pequeño paso puede recorrer largo camino (A small step can go a long way)

Querido Emilio
"(...) De acuerdo contigo en tu artículo La utopía (aún) posible, los artistas de la danza requieren comenzar a asumir responsabilidad propia para hacer avanzar un arte a menudo olvidado, traicionado o inaccesible. Depende de nosotros comenzar un diálogo más enriquecedor al respecto, el cual pueda tender puentes entre culturas y fronteras, para crear nuevos modelos de intercambio de recursos, creación de redes y compromisos creativos...".
7:21 AM | Filed Under | 0 Comments



